20080904

Just like starting over...


El peregrino toca el nuevo pueblo que esperaba en su ruta. Se hace un hueco bajo el nuevo árbol de la nueva plaza, se consigue un lugar en la nueva mesa; acostumbra las manos a las nuevas herramientas, que no por ser las mismas de otros lugares, dejan de hacer ampollas nuevas.

De pronto no sabe si volvió a algún paraje de antes, si los lugares de la memoria se confundieron en un nuevo lugar sobre la Tierra. Porque de tantos rosotros vistos ya, algunos tienden a fundirse en facciones que, de tan familiares, se vuelven indistinguibles.
Y lo mismo ocurre con las voces, los ademanes. Lo único siempre nuevo, son las heridas en los pies que causan las piedras de siempre en el nuevo tramo de camino (siempre nuevas); las ampollas de siempre.
Y uno temina –siempre– preguntándose en qué estriba la novedad, si al cabo en todo sitio, todo tiempo, se encuentran escenas similares; rostros, actos, historias.


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