20120310

Balada del solitario


La noche se desnuda y se tiende junto a mí. Se acerca a mi cuerpo mientras la sábana se entibia... 

«Y el grito de la estatua desdoblando la esquina».
Xavier Villaurrutia

...Pasea sus dedos por mis párpados; los desliza, fríos aún, sobre mi espalda. Me estremezco y ríe, mira llover y ríe. Habla en mi oído con aliento de mujer, me acaricia la frente con su cabello. Besa mis hombros, y me estremezco. Y ríe. Entierra su mirada en mi entrecejo, y también su mirada ríe.
Se tiende muy junto de mí mientras la sábana se entibia. Me hace palpar la paz de su seno, la firmeza de sus pechos, la perfección de sus pezones. Se estremece cuando repto por su espalda y cuando mi dedo recorre la voluta de su oreja. Pero yo no río. Si acaso, sonrío.
Me pongo triste cuando la noche se escurre dentro de la cama. Aunque mi sueño se dulcifica, sé que despertaré con un vacío muy grande en el pecho. Prefiero que dance afuera, que aviente piedritas a la ventana, que haga ladrar a los perros. Es mejor que su fiesta me vuelva intranquilo el sueño, que la cama tarde en amoldarse a mi cuerpo y yo a su frío, a despertar con el hueco de su carne entre las manos.



Del cuaderno de originales, marzo 03 de 2000


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