20120401

Variaciones sobre Laura | ii.- Consagración


Después de la noche y de los hijos
después de la palabra
detrás del coito del amor el haber sido
queda una última pregunta.

Detrás de toda Laura y sus honores
toda mujer y Dios completo
     dentro de dos sílabas
     el arrepentimiento la palabra defendida
     el poeta ausente los amigos
es más
     del silencio y la renuncia y el reencuentro
     del ser
     el sueño
     la ciudad sus rastros perseguidos
     la última luz

después del nombre rescatado
y tantos muertos
                          tan difícil olvidarlos
está
      todavía
un dolor.


I

Laura es bella
es mujer y esbelta
                              sonríe
camina con el gozo de los pájaros.

Laura es sorpresa en mitad del día
y su nombre es oportuno y argentino.

Laura nace en el furor de Dios
mira con los ojos de los sabios
brilla en el descontento de tu sueño.

Ella sabe acariciar sin darse cuenta
y resonar igual que las campanas.
Laura es dulce
Laura embriaga
Laura cohabita con los sueños.

Se transfigura
y convierte el pecho en sagrario de la vida:
es azotea
               es gato
es colibrí y desaparece
               es los brotes de un guayabo.

Laura es voz y hace cantar
es agua fresca y es violenta
es aroma de lluvia y hojarasca.

Después
es uno mismo         el mismo Dios
y nadie sabe dónde está.

II

El trabajo redime de dolores
la vida arrastra y está bien.
El insomnio no atosiga
el sueño deveras reconforta
el río del hombre apacigua toda sed.

Viene el tiempo de sentir el peso
pisar firme y hablar lento.
Viene la mujer y es abrazada
y es llevada al lecho y se la besa
y se santifica la vida entre los dos.

Viene el río del hombre y se navega
repartiendo el sudor y cada sueño
se hace sitio nuevo a los nombres de la vida
y se descubre el rostro nuevo en todo.

Se vuelve hermoso conceder
echar retoños en todo ser redescubierto
          unirlos en la sangre
multiplicar los ruidos nuevos
amasar los hijos esperar que estén a punto
acariciar un perro un árbol
la mesa en que se comparte
más que el pan.

Viene el sudor del buen cansancio
el silencio bueno tras las sienes
el brillo nuevo de la luz
trabajar por ser y conseguirlo
compadecer en otros el fastidio
sonreír al ver lo hecho
y saber
que ha sido bueno.

III

Después de tantas noches y los hijos
de la palabra conseguida y defendida a golpes de razón

después de tanto amor alimentado
tanta lucha y triunfo cotidianos

después de tanto olvidar un nombre y todo lo que guarda
de ascender al cielo y la mujer

de extrañar al poeta los amigos
de callar como si nada ciertas cosas
velarlas nomás
dormir bien y alcanzar cuanto es supremo
que no estorbe la memoria en ciertas cosas

llega la noche silenciosa
y resuena la voz
          un nombre
                    el paso que lavaron los sudores.

Se mira el rostro
se abren las llagas
y no importa el nombre en sí
el rostro aunque sea hermoso
                              al carajo todo eso
lo que importa es el hueco descubierto
lo hecho
lo ganado
cuanto se dejó perder
las preguntas postergadas
tantas
          y una sola:




A Carlos V. Castro.
De Variaciones de la semilla. Edición de autor, Guadalajara 2000, p. 34-38.



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