20150119

Lealtades


Mi patria soy yo con el estandarte 
y a menudo dejo el estandarte detrás...
Ramón Fernández-Larrea 

Las lealtades nuevas no cancelan las antiguas
          ignorarlo
es la maldición del mercenario.

Yo soy caballero
pero elijo ser andante          no vasallo.

Así pues
no puedo marchar ya tras una enseña
sin traicionar a otras que antes seguí.

Primero he de cumplir con la lealtad a mí mismo
y en ello cumplo con todos por cuya espada juré.

En mi honra personal ha de verse
el honor de todos los que me encomendaron sus blasones.

En mi propio estandarte están todos los estandartes
y es inusual que lo muestre
          no merece tocarlo el polvo de cualquier camino.

Mi escudo lleva encima tantos aumentos
que prefiero entrar a la liza liviano          sin divisas
             si triunfo          es la victoria de un fantasma
si soy derrotado          a nadie causo mancilla.

Yo          el caballero sin blasón
no sitio más ciudades ni tomo botín
porque darlos en tributo a uno es desairar a todos.

Yo          el que no olvida lealtades
no recluto más mesnadas ni siento real
          que la cobardía de mis enemigos no se dé pábulo con ellos.

Hoy
soy paladín y heraldo sólo de Uno aparte de mí
por eso seré bienvenido en muchos señoríos
          no sólo por lo que adeuden a mi espada.

Cuando mi brazo y montura sirvieron a otros
fue sin intrigas ni reservas
y es sólo el destino          una antigua hambre de hazañas
lo que me hizo aversa la placidez de las cortes.

Hoy
con la espada mellada
la vista y aliento menos largos que antes
los salones me sientan como tumbas
y los planes de conquista me hacen bostezar.

Batallé mucho para engandecer a otros
          en ello encontré honra y fortuna
                    pero nunca he sido cazador de fortunas.

Mi lealtad
está más allá del oro.






De la libreta de bolsillo. Guadalajara, enero 19 de 2015.



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