20101228

La debilidad


Es la prueba que hace al héroe merecedor de la victoria; el exceso que provoca la derrota del malvado. Motor de la tragedia, punto final de las civilizaciones y llamada de entrada a la historia para los caudillos; la causa de que nos cautive una historia, un personaje... un semejante... O nos repugne... Tan saludable y, sin embargo, tan temible, tan peligrosa...

Es el sino. El destino. El fado. La condena escrita, a la vista de todos pero abierta al entendimiento de nadie, hasta que se revelan sus pliegues, como flor que rompe el capullo o crisálida que revela su contenido real, final, definitivo.
Alma hueca del gran monumento que es la existencia humana, su vacuidad le evita desplomarse bajo su ingente, masa; a la vez, la ausencia de materia que se hace sentir cuando la corrosión del tiempo vence las barreras exteriores.
Fortaleza de los santos, prueba de toque de los sabios; esencia de las ideologías, sean políticas o religiosas: de ella huimos de la cuna a la tumba y tarde descubre cada cual, cada persona, que no se puede alejar de lo que lleva dentro. Lo que, ultimada, originalmente, le da el ser y la singularidad.


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