20021020

Canciones del otro México


Aunque la dolorosa situación de nuestra Patria es responsable de que haya muchos connacionales «del otro lado», no es menos importante el número de «méxico-americanos», es decir, personas que nacieron allá pero se reconocen herederas de un legado cultural en el que están presentes la devoción a la Virgen de Guadalupe y la gastronomía; la lengua y la tradición musical.

Esa comunidad hispanohablante y guadalupana es una auténtica extensión de México allende la frontera: es gente con una fuerte nostalgia congénita, que a falta de una vivencia plena y cotidiana de la mexicanidad, atesora y cultiva con gran cariño las manifestaciones culturales que le dan identidad en el abigarrado mosaico estadounidense. En sus hogares se escuchan las estaciones radiofónicas de nuestra frontera norte; se cultivan nuestras canciones más tradicionales; la lengua de la época colonial y un mundo de valores igualmente centenario, en medio de las tremendas presiones que ejerce la cultura de EEUU: hablamos del microcosmos conocido como ‘tex-mex’.
Así, nuestros hermanos del «otro México» nos sorprenden cada cierto tiempo con una oleada de viejas canciones, a veces ya olvidadas por nuestra generación, o nos ofrecen tonadas y letras de especial frescura: ¿quién no recuerda «Pero hombre, amigo», también llamada «El chubasco,» y de antes aún, «Mal hombre», con la texana Lidia Mendoza? ¿Cómo olvidar la polémica que suscitó, hace un decenio, la también texana Linda Ronstadt, con el disco Canciones de mi padre?
Pocos ignoramos la existencia del recientemente extinto (y refundado) grupo Los Lobos, poseedor de una osadía, creatividad y capacidad de asimilación sorprendentes, y gracias a esa agrupación, recordamos también la singular versión de La bamba que hiciera el chicano Ritchie Valenz en la época del rock and roll.
En esa misma vanguardia, «el otro México» tiende un puente por encima de cercas, ríos, desiertos y garitas, con músicos profesionales y de dilatada trayectoria como el rapero Kid Frost; los acordeonistas Leonardo «Flaco» Jiménez y Esteban «Steve» Jordán, así como los grupos Ozomatli y Los Super Seven, quienes amalgaman las tradiciones musicales mexicana y tex-mex, con los géneros populares estadounidenses.
A nosotros toca corresponder a esa mano que filialmente se nos tiende, con la escucha de esos materiales plenos de mensajes, nostalgia y calidad musical.

Publicado originalmente en el Semanario Arquidiocesano de Guadalajara 298, octubre 20 de 2002.


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