20120101

Paloma querida

Pocos como don José Alfredo para hablar del amor perdido o nunca conseguido...

Por el día que llegaste a mi vida
Paloma querida me puse a brindar
y al sentirme un poquito tomado
pensando en tus labios
me dio por cantar.

Me sentí superior a cualquiera
y un puño de estrellas te quise bajar
y al mirar que ninguna alcanzaba
me dio tanta rabia que quise llorar.

Yo no sé lo que valga mi vida
pero yo te la vengo a entregar;
yo no sé si tu amor la reciba
pero yo te la vengo a dejar.

Me encontraste en un negro camino
como un peregrino sin rumbo ni fe
y la luz de tus ojos divinos
cambiaron mi suerte por dicha y placer.

Desde entonces yo siento quererte
con todas las fuerzas que el alma me da
desde entonces Paloma querida
mi pecho he cambiado por un palomar.

Yo no sé lo que valga mi vida
pero yo te la vengo a entregar;
yo no sé si tu amor la reciba
pero yo te la vengo a dejar.


Y una de las versiones más elegantes, por supuesto, es la de don Jorge Negrete...






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