20030420

Cuando el tango se vuelve íntimo


Se ha afirmado que el tango es un género extrovertido, tanto en sus melodías como en las letras, y qué decir de la manera de bailarlo: movimientos ampulosos, pretenciosos y teatrales; como un escudo de extroversión; el grito de un alma temerosa que quiere convencernos de ser todo lo contrario.

Sin embargo, en la época de Carlos Gardel los compositores e intérpretes comenzaron a fijar su mirada e intereses en algo más allá del machismo, las valentonadas y los dramas del arrabal: echaron una ojeada hacia el interior de sí mismos, como artistas y como sociedad, comprometiéndose con un canto y una música que, sin dejar de ser tango, sí resultaron más plenos, más fieles a la compleja realidad humana.
Entre esos artistas, usted seguramente identifica a los cantantes Carlos Gardel –también compositor– y Hugo del Carril; quizás un poco menos, a Discépolo, Morés, Troilo y Piazzola. De quien sí dudo que lo hayamos escuchado, es el bandoneonista César Olguín.
Por desgracia el espacio no alcanza para hablar de todos, así que prescindiremos de los cantores, de quienes, además, mucho se ha dicho y es muy fácil escucharlos. Mejor concentrémonos en dos títulos: Hommage à Liège, del también bandoneonista y genial compositor Astor Piazzola, y Solo como un perro, de Olguín.
Destaco estas dos obras por ser representativas de ese otro tango, el reflexivo que mira hacia adentro y nos invita a la intimidad de la propia alma; música para ser escuchada, no para lucir la voz o el cuerpo: en el primer caso, se trata de dos presentaciones realizadas en Lieja, Bélgica, en compañía de excelentes músicos americanos y europeos. Se inicia con la clásica «Adiós Nonino», continúa con el doble concierto para bandoneón, guitarra y orquesta «Homenaje a Lieja», y concluye con una obra considerada entre las más exquisitas de Piazzola: «Historia del tango», para guitarra y flauta.
En el caso de Solo como un perro, se trata de 16 reputadas piezas del género, tanto de «la vieja guardia» como de la etapa moderna, arregladas para bandoneón solo –de ahí el título– y ejecutadas por Olguín con tal delicadeza que el instrumento pareciera expresar palabras más que notas, con vocablos, si bien incomprensibles, tan sutiles que se cuelan hasta lo más hondo de la conciencia.
Si usted desea refrescarse el alma y sosegar la mente, no puedo sino recomendarle la escucha de estas obras.

Olguín, César (int.), autores varios: Solo como un perro.
Ediciones Pentagrama, SA de CV. México, 1996.
Formato: disco compacto.
Folio catalográfico: 99285 20285 7.
Más información: Marta de Cea. Saltillo No. 90, Colonia Condesa. CP 06140, México, DF.


Piazzola, Astor: Hommage à Liège.
Festival International de Guitarre (1992), Piazzola Music, Éditions Milan Music (1998), BMG (dist.). Nueva York.
Formato: disco compacto.
Folio catalográfico: 3138 35867 2.
Más información: Fundación Piazzola.
Rodríguez Peña No. 577 PB, Buenos Aires, Argentina.


Publicado originalmente en el Semanario Arquidiocesano de Guadalajara 324, abril 20 de 2003.


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